#Reto12Votos Semana 18 | Mi encuentro con… El Cronopio mayor

 

Me puse a pensar a quién podía entrevistar, y ya algunos de mis elegidos estaban tomados, pensé en algún personaje famoso, querido, pero nada, ninguno despertaba ese interés que haría que estuviera despierta por horas tan solo para escucharlo. ¿Quién puede ser ese ser humano?

Entonces me dije: Claro, sí hay alguien a quien quisiera entrevistar ese sería Julio Cortázar.  El Cronopio mayor.

Me he leído y releído sus cuentos, su novela Rayuela, sus poemas, y vaya, no hay palabras para expresar lo que este señor me hace sentir cada vez que vuelvo a sus letras, es una admiración que se transforma en atracción, un amor total, casi devoción. Devoción, como expreso el mismo Gabriel García Márquez. No hay palabras que puedan describir lo que siento al leerlo, escucharlo, sí, porque hoy podemos escucharlo en YouTube.

“Los ídolos infunden respeto, admiración, cariño y, por supuesto, grandes envidias. Cortázar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, pero inspiraba además otro menos frecuente: la devoción” Gabriel García Márquez. (Esta frase aparece en la contraportada del la edición en papel de Todos los Fuegos el Fuego)

Creo que la clave está en que Julio logró encontrar la fórmula para poder expresar exactamente lo que sentía ante la vida, el mundo y todas las cosas que le rodeaban, y al hallar esa fórmula nos hizo participes de muchos de sus sentimientos, logró realmente conectar con el lector, le hizo no solo pensar sino también reír y divertirse con él. Parece que desde las letras te hablará un entrañable amigo, un hombre apasionado, pero también un niño, a veces asustado y otras veces curioso y travieso como tú.

Con un gran amor a la humanidad, Cortázar era profundamente humano, profundamente humilde.

La primera obra que leí de Cortázar fue “La autopista del sur”, recien había comprado el libro “Todos los fuegos el Fuego” dos días antes, y lo saque en el autobus para leerlo, iba en un viaje vía al Oriente del país, lo leí como en unas tres horas, más o menos, y este cuento tan fantástico me atrapo de principio a fin, y ya al final me hizo llorar, no voy a contar cómo es pero diré que me sorprendio su capacidad de recrear los sentimientos y las relaciones humanas. Luego de eso devore el resto del libro, “La Isla a Mediodía” me dejo confundida y otra vez sorprendida, ¿cómo pudo este escritor jugar con mi mente? ¿en que momento me perdí? y ya no sabía cual parte del cuento era la realidad y cual el sueño? ¿era un acertijo?¿Era un juego?

Obviamente luego quisé leer Rayuela, y me busque la edición en papel. La leí según el orden que él sugiere, ahora pienso leerla corrido como se hace de manera convencional de principio a fin, pues en su caso ya me han dicho, que el orden de los factores sí altera el producto.  Y pues, con Cortazar es así, él te desafia y juega contigo.  Lo que más me ha llamado la atención de él es su capacidad de trastocar la realidad, pues para el lo fantástico no es tal cosa, tienen que leerlo para saber de qué les hablo.

El otro aspecto a destacar es su forma de jugar con “las reglas” del lenguaje y adaptarlo y modificarlo a su antojo, de pero de una manera que a veces ni siquiera lo percibes, pues el te sumerge en ese juego, y de otras manera llevadas al extremo por ejemplo en el capítulo 68 de Rayuela, un texto erótico escrito en gíglico, el lenguaje de los amantes.

Otra de las cosas que me encantan de él es su modo de buscar el revés a todo, así como con su manera mágica de ver las cosas, con respecto a esto último, en el pasado les compartí un pequeño comentario acerca del Capítulo 21 de Rayuela. 


Aquí frente a la computadora sigo pensando, ¿qué haría frente a ese gigante? sin duda tal vez me temblarían las piernas, me quedaría muda, como le pasó a Francisco Massiani, nuestro autor venezolano de Piedra de Mar, que ante el encuentro que tenía previsto con Cortázar, se intimido tanto que no logró reunir las fuerzas para ir a verlo.

En este video, Pancho, Francisco Massiani, nos relata esta experiencia que no tuvo.

Algunas de sus palabras:

“Clara, Antonio Gálvez me dijo, que nada menos que Julio Cortázar, ese gigante de la literatura, de la palabra iluminada, ese hombre que tiene una sensibilidad única en la literatura universal quiere conocerme”
“Me sentía muy pobrecito”
“Yo permanecí como 15 minutos pensando, subo, o no subo, Dios mío, qué le voy a decir yo a Cortázar, como voy a hablar yo con ese gigante en todo sentido, porque es enorme físicamente, y hay que ver yo soy un pobre cretino, de vaina escribí Piedra de Mar, que para Cortázar debe resultar risible esa novela, y después de Gálvez, esto, que yo escribí en San Antonio que a él le gusto mucho y a mí también me gusta yo no creo que sea suficiente crédito como para yo iniciar una conversación con don Julio, o con Julio Cortázar.”
“Llame a Antonio al otro día y le dije: Antonio no conocí a Julio, me dio pena chico… y él me respondió: Pancho Julio te estuvo esperando desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche… tú no te imaginas el deseo que tenía Julio de conocerte”

En fin, no lo juzgo, no sé qué hubiera hecho yo en su lugar. Creo que lo comprendo perfectamente.


Hasta este momento les he compartido mis impresiones.

Biografías hay por montones en internet, yo les estoy compartiendo mis sentimientos acerca de él, y lo que significa para mí, aunque creo que me quedo corta. Por eso ahora les compartiré algunas preguntar y respuestas realizadas a Julio Cortázar en una entrevista hecha en el programa “A Fondo” de la televisión pública española (TVE) por el periodista Joaquín Soler Serrano el 20 de marzo de 1977.

He aquí la entrevista:

Algunos temas planteados al inicio de la entrevista:

Su nacimiento

El nacimiento de Julio se produce de manera accidental en Brucelas a las 3 de la tarde del 26 de Agosto de 1914 durante la invasión de Alemania a Bélgica.

Mi nacimiento fue un nacimiento sumamente bélico lo cual dio como resultado a uno de los hombres más pacifistas que hay en este planeta.
Yo sigo creyendo que uno de los caminos positivos de la humanidad es el mestizaje, cuanto más grande se haga, cuando a fusión de razas sea mayor, más podremos eliminar los chauvinismos, los patrioterismos, los nacionalismos de frontera absurdos e insensatos.

Sobre la Individualidad

¿Todos los hombres el hombre?

Ojala, no, pero, espero que al mismo tiempo el hombre sea todos los hombres, porque tampoco pienso en un modelo unilateral, ¿te imaginas un mundo en el que todos fuéramos iguales?, bueno, ni siquiera las hormigas lo son, o las abejas, no, no, eso no. Que el individuo se salve si no la vida no tiene sentido.

¿Un solitario?

¿Eras ya un solitario en los primeros años? Has tenido fama de tener una juventud muy solitaria y de haber seguido siempre siendo un solitario, un solitario deseoso de tener amigos y de que todos los hombres se entiendan entre sí, pero muy avezado a su soledad.

Yo soy por naturaleza solitario, me siento bien solo, puedo vivir solo, puedo vivir largos periodos solo. Y eso sobre todo en mi primera juventud, en mi adolescencia no.

Luego ya aquí en Europa, digamos que descubrí a mi prójimo, en ese momento lo que yo reivindicaba un poco como un derecho y casi un orgullo el hecho de que me dejasen en paz y que yo estuviera solo, se convirtió un poco en un sentimiento de culpa. Y entonces, actualmente yo trato de darme lo más que puedo cuando pienso que el hecho de darme no es totalmente inútil, que puede, en algún plano tener algún sentido.

Sobre la amistad

¿En esos años entonces los amigos son pocos?

Sí, los amigos fueron pocos, pero buenos. Bueno, creo que eso es un principio que toda persona sensata elige automáticamente no soy ninguna excepción, o sea que frente a esa gente que llama amigo a cualquiera, “tengo muchos amigos”, en el momento de saber quiénes son esos muchos amigos se descubre que no hay tantos. Desde niño preferí tener dos o tres compañeros con quien me sentía en un nivel fraternal o con plena confianza para lo bueno y para lo malo, y luego los demás son los compañeros de trabajos o juegos.

Su vocación literaria

Tu vocación literaria arranca desde el comienzo de tu vida, parece que a los 9 años habías escrito ya una novela que escribías en tu jardín, en ese jardín que has evocado, subiéndote a las ramas de un sauce.

Estas muy bien informado yo no sé porque estoy aquí. (Risas)
Es verdad y es bastante espantoso porque mi madre me ha dicho que desde los nueve años había que pescarme y sacarme un poco al sol porque yo leía y escribía demasiado, incluso hubo por ahí un médico que receto que había que prohibirme los libros durante cuatro o cinco meses lo cual fue un sufrimiento tan grande que mi madre que es una mujer sensible e inteligente, pues me los devolvió, pidiéndome simplemente que leyera menos, cosa que yo hice en ese momento, sin duda era necesario que hubiera un mayor equilibrio. Y sí es verdad que yo a los nueve años escribí una novela, no tengo la menor idea de lo que es, pero sí que era una cosa muy lacrimosa muy romántica en la que todo el mundo moría al final. Yo he sido siempre muy sentimental, y lo sigo siendo, tengo muy mal gusto en materia de sentimientos. Soy fácilmente sentimental. Soy de los que lloran en el cine y luego salen disimulando la cara.

Parece que tu madre dijo de esa novela, o por lo menos de algunos capítulos que leyó que no le parecía posible que la hubieras escrito tú y que sin duda estaba copiado de alguna parte.

Tocas un tema que fue un gran traumatismo para un niño, pero, no se refiere a la novela. Yo había empezado a leer a Edgar Allan Poe, los cuentos en español, porque yo no sabía otro idioma y los poemas en la famosa traducción de Blanco Belmonte que era la única que había en español en aquel entonces. Y bueno todo eso me había aterrorizado, los cuentos y conmovido los poemas, y entonces escribí una serie de poemas que me imagino que eran un plagio involuntario una imitación, una gran influencia, esos poemas en realidad nadie los leyó. Y seguí escribiendo algunos poemas en donde yo ya trabajaba un poco por mi cuenta y esa segunda serie cayó en manos de un pariente que los leyó y que le dijo a mi madre que evidentemente esos poemas no eran míos, que yo los copiaba de alguna antología de poemas y me acuerdo siempre lo que fue para mí un dolor de niño que es un dolor infinito y terrible, cuando mi madre en quien yo tenía plena confianza vino de noche antes que yo me durmiera a preguntarme, un poco avergonzada, me acuerdo, si realmente esos textos eran míos o yo los había copiado. El hecho de que mi madre pudiera dudar de mí, yo se los había dado diciéndole que eran míos, que pudiera dudar de mi fue como la revelación de la muerte, esos primeros golpes que te marcan para siempre, descubrí que todo era relativo, que todo era precario, había que vivir en un mundo que no era ese mundo de total confianza y de inocencia.

Y fue uno de tus primeros dolores como escritor.

Sí, ese, y el descubrimiento de la muerte que también fue muy temprano.

Sus estudios

El hecho de estar en apuros económicos hizo que no pudieras cursar una carreara en la universidad, es decir, comenzaste pero no seguiste.

Es exacto, sí. Bueno, yo estudie en una escuela normal que me dio un título de maestro, y luego tres años más que me dio un título de profesor en letras, que me facultaba para dar clases en secundaria en cualquier materia. Trate de cursar en la Universidad filosofía y letras, pero me di cuenta de que no podía continuar, decidí seguir dando clases y ayudar a mi madre, así que no seguí la universidad, no tengo ningún diploma universitario.

Su primera Obra

Su primera obra publicada bajo su nombre fue “Los Reyes”, donde aborda el mito del Minotauro desde una óptica diferente.
Allí aparecen dos cosas que van a ser constantes en toda la obra de Cortázar, una de ellas es el laberinto que podríamos decir que está siempre presente como quizá lo está en la vida de todo ser humano, y luego esta esa óptica característica del escritor que es la de buscar siempre el revés de las cosas, no verlas de frente, advertir algo más que lo que ve una mirada ociosa y distraída sobre un libro sobre una mesa, la mirada de Cortázar trata de desentrañar que hay detrás de eso, cuáles son sus relieves sus perfiles sus sombras su otra cara.

Me hiciste recordar un verso de García Lorca que dice algo así: “Yo no soy nada, solamente un pulso herido que ronda las cosas del otro lado”,  coincide exactamente con lo que has dicho. Yo creo que el poeta es ese hombre que no se conforma con este lado de las cosas sino que busca el otro lado, a veces lo encuentra a veces no.


Esta entrevista continúa.  En la misma se abordan otros temas acerca de lo que es el estilo para Julio Cortázar, lo que significa el realismo y lo fantástico para este autor, ya que para él los conceptos, como sabemos, adquieren otros significados.  También explica cómo es su proceso cretivo, la forma de abordar las ideas o intuiciones.  También habla acerca de sus obras.


Algunos datos curiosos:

Cortázar tradujo las obras de Edgar Allan Poe, esas obras que leyó de niño, al español.
Se dedico al oficio de traductor prácticamente durante toda su vida, trabajando como traductor de inglés y francés para la UNESCO. Realizó traducciones de diferentes obras reconocidas. Fue un traductor prolífico.
Paso parte de su vida en Paris donde se radico a partir de los años 50 debido a la dictadura de Perón.
Se le criticaba su acento francés aunque él decía que siempre tuvo problemas para pronunciar la r.
Aunque fue un escritor muy precoz, publico su primer libro “Los reyes”, con su nombre, en 1949, a los 35 años.
Se hizo famoso después de la publicación de su novela Rayuela en 1963.
Rayuela marco un hito dentro la literatura contemporánea, Cortázar prefería decir que era una antinovela. Muchos la consideran un poco indomable, quizá por ser una obra única en su estilo, muy singular.
Nunca recibió un premio nobel.

Gracias por leer.

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