Dejar ir. Por qué es tan difícil. | Reflexión

Me he propuesto escribir acerca de este tema sin investigar demasiado, creo que tengo como experiencia haber leído mucho acerca del tema y más aún haber tenido que aprenderlo en mi vida. Desde pequeña tuve que aprender a desprenderme de gente a la que amaba mucho. Las mudanzas, los cambios de residencia, la lejanía de muchos seres queridos y algunos otras separaciones me hicieron crecer con temor a las separaciones. Sin embargo la vida de alguna manera se encarga de hacerte pasar por lo mismo una y otra vez y en diferentes niveles y maneras.

Dejar ir es algo poco practicado en nuestra cultura en la cual se exalta lo contrario, el apego, el estar ahí siempre y bajo cualquier circunstancia. Y si bien es cierto que estar ahí es algo que podemos practicar abierta y libremente con quienes amamos, por otro lado es algo que no podemos exigir de ellos. No podemos exigir esta presencia y esta entrega constante, por más que creamos que al darla recibiremos lo mismo, en la práctica las cosas no funcionan así. Realmente no podemos controlar las situaciones, las circunstancias, ni a las personas. Si podemos comprender esto, podemos empezar a pensar que tienen sus propios caminos, a veces distintos de los nuestros.

Y que más quisiéramos que nuestros caminos estuvieran siempre mirando a la misma dirección. Antoine de Saint Exupéry decía: “amar es mirar juntos en la misma dirección”.

Mirar en la misma dirección es una dicha cuando se consigue, y cuando logra mantenerse. Pero uno debe estar abierto a darse cuenta que a veces las cosas cambian, que somos seres complejos, que a veces nuestras ideas, aspiraciones, expectativas, e incluso la manera en que vemos la vida cambia, o es diferente.

En ese sentido, comprendiendo nuestra complejidad es que tenemos que dejar las puertas siempre abiertas… lo contrario implica sufrimiento, que no es más que un dolor prolongado, al tratar de retener lo que no podemos retener. De allí que amar se parece también a tener las manos abiertas. Amar así suponer libertad, y por supuesto, estar en paz. Lo contrario nos lleva a perder hasta la dignidad, nos lleva incluso a manipular al otro para que haga lo que queremos, y no lo que realmente desea.

Es difícil comprender que amar es también soltar, pero se puede comprender desde el punto de vista de abandonar todo intento por complacernos a nosotros mismos y empezar a pensar un poco en el otro.

Las personas autenticas no manipulan, no necesitan hacer que lo demás hagan lo que ellos desean. De esto profundiza un poco más Erich Fromm en El arte de amar. Solo podemos acercarnos a la realidad de las cosas a través de la humildad. En ese sentido, a través de la humildad de abandonar las pretensiones que tenemos con otra persona es que podemos llegar a conocer realmente a esa persona, sin los velos de las expectativas creadas, y dejándola en libertad de ser quien realmente es.

En esto es lo que consiste Soltar. Soltar es abandonar el control. Es dejar toda pretensión, todo deseo, toda expectativa. Es dejar que la persona sea lo que es. Y si aun en ese instante, cuando descubrimos a esa persona realmente, si aun ese momento la podemos amar, pues veremos que el amor va mucho más allá de nosotros mismos. Por eso es que no todos sabemos amar. Y a veces ni siquiera sabemos lo que es amar. Y amar no depende del otro, es algo que damos, porque amar es sencillamente una entrega, es un darse sin esperar, de verdad, nada a cambio. Y amar así puede llegar a doler. Pero es parte de nuestra humanidad, siempre vamos a querer tener cerca a los que amamos, y cuando digo cerca no me refiero solo a físicamente, sino en cuanto a las maneras de pensar, de sentir y de percibir la vida.

Nosotros podemos hacer todo esto, todo lo que esperamos, podemos quedarnos allí, y esperar, esperar siempre… lo que no se puede o no se debe es exigirlo…

Se ha idealizado mucho el amor que nos pueden dar, pero casi nunca se habla de lo que el amor que damos hace por nosotros, por los otros, el amor real, pero esto es ya otro tema.

 

 


Gracias por leer.
Las fotos son de mi autoría
@inspiracion

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