El Siglo del Yo | Reflexión y Análisis (Parte II)

Con la intención de reflexionar un poco en las consecuencias que implican para nuestros tiempos la profundización de nuestra cultura en un sistema consumista, quise escribir una segunda parte acerca de lo que se nos explica en este documental: El Siglo del Yo.

Según los expertos en estudios de la sociedad si queremos saber hacia adónde vamos debemos revisar la historia, y haciendo un breve recorrido a través de ella encontraremos que nuestro mundo ha estado sujeto a conquistas de muchos pueblo por otros más fuertes. Es la dominación y el sometimiento de pueblos, en el principio de nuestra historia conocida fue a través de la violencia y la fuerza. ¿Cuáles fueron los motivos iniciales? Pues sacar provecho de los que eran conquistados. Se ejercía poder sobre ellos. Así tenemos a los antiguos persas, el pueblo que conquistó la mayor parte del territorio conocido en el mundo, otro ejemplo fueron los romanos en su tiempo con su gran imperio, y así tenemos muchos ejemplos a través de la historia de pueblos exhibiendo su gran poderío.

Sin embargo, no solo se conquistan pueblos por la fuerza. O no de manera evidente.

Sabemos que en la actualidad la conquista no se hace con las armas conocidas en el pasado. Existe una conquista de la mente, y más que de la mente de las emociones y los deseos, porque ya se ha descubierto que el ser humano es muy vulnerable a nivel emocional, sus emociones no le permiten pensar. Según los estudios de Freud las personas en masa, no piensan como cuando están solas, su comportamiento es totalmente diferente, escapa del control del individuo que simplemente se deja arrastrar por la gran masa, y es basándose en estas teorías de Sigmund Freud que su sobrino Bernays formuló las suyas.

Es así como Adam Curtis llega con su documental El Siglo del Yo a explicarnos como un individuo diseño una manera de conquistar una nación completa a efectos de convertirlos en consumistas irracionales, recurriendo a exaltar sus deseos más íntimos.

“Satisfaciendo los deseos íntimos egoístas de la gente se les hace más felices y, por lo tanto, dóciles”

“Es posible persuadir a la gente de comportarse irracionalmente, vinculando productos con sus deseos y emociones”

“La forma de vender un producto no era vendérselo a tu intelecto. Sino que: vas a ser más feliz si compras… No es que tú necesitas este producto sino que te sentirás mejor con este producto.”

“La gente debe ser entrenada para desear, para querer nuevas cosas incluso antes de que las viejas hayan sido enteramente consumidas”

“Los deseos del hombre deben eclipsar sus necesidades” Fuente

Aunque es obvio que esto se hizo con el fin económico de “impulsar la economía” de los Estados Unidos de la década de los años 20, esto no se queda aquí, sino que estas estrategias de manipulación de masas van más allá y son utilizadas para controlar a la población, son llevadas a la política, convirtiendo a los individuos en medios para lograr sus fines.

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Fuente: Elaboración propia
Si avanzamos en el tiempo podemos ver como este “sistema económico perfecto” basado en el consumismo hoy predomina en todo el mundo. Es un sistema en el cual está basada nuestra actual civilización. El ser humano es programado desde que nace para convertirse en una pieza más del engranaje de este sistema. Y si bien es cierto que hasta cierto punto nos permite vivir en comunidad, al mismo tiempo nos mantiene alejados unos de otros sin poder identificarnos plenamente con nuestra sociedad, ya que el individuo envuelto en la gran masa no puede pensar más que en sí mismo, en su autosatisfacción, en esa explotación del otro, en ese intercambio constante de todo. Somos una reproducción en micro, una célula que funciona igual que el resto del organismo, el sistema.

No estamos muy interesados por el mundo, por su ambiente, sus habitantes, por el país, o el vecino de al lado, o los niños que andan solos por las calles sin un lugar donde dormir.

Nos reímos de aquellos que proclaman el amor, la libertad… son “bohemios”, “soñadores”.

Y en el fondo quisiéramos tanto tener a esos chicos que proclaman libertad en las plazas… queremos tanto a esos héroes, decimos que los necesitamos porque olvidamos muy en el fondo que nosotros también tenemos la capacidad de serlo. Olvidamos que también tenemos una parte en todo esto.

Hay que pensar diferente, hay que perder el miedo a señalar las injusticias constantes que nos carcomen por dentro. Hay que perder el miedo a dejar de pasar todas las horas en el trabajo haciendo dinero, para empezar a dedicarles más horas a nuestros niños en la casa, en la calle, para que ellos puedan ver el mundo con otros ojos, para que dejen de sentirse como objetos y empiecen a sentirse más como personas.

La síntesis de este mensaje es que tenemos que abrir los ojos y mirar hacia afuera y salir de nuestro ensimismamiento. Estamos de paso. No somos una pieza más de un engranaje. Tenemos una responsabilidad individual en nuestras vidas, por lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.

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Documental El siglo del Yo:

Gracias por leer.
 

Fuente fotografía
 

@inspiracion
 

 

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